por Fray Aníbal Bonavita
Francisco será el comerciante de Dios, ya no comprará telas baratas para venderlas caras y hacer pingües negocios, sino que irá buscando pecadores para hacerlos santos. En las admoniciones queda claramente plasmada su alma, su amor por Dios Padre y su profundo conocimiento del alma humana con un "el lenguaje comercial".
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